A veces me siento frágil, como un gorrión. Como un gorrión, pisoteado.
Otras veces, me siento como el águila, altiva y vigorosa, distante.
A veces soy una niña, envuelta en ropas de adulta, y otras, soy una lágrima, junto al desagüe.
No sé qué soy en realidad,
si soy noche, o soy día,
si ruido, o tal vez melodía.
Si soy recuerdo, o soy olvido.
Quizás pueda ser presumiendo,
que no tengo nada, y que el río suena cuando está bravo, que los días de marzo, no se igualan a los de diciembre y que ya, sin tus brazos, hace frío, y se me escarcha el llanto.
Otras veces, me siento como el águila, altiva y vigorosa, distante.
A veces soy una niña, envuelta en ropas de adulta, y otras, soy una lágrima, junto al desagüe.
No sé qué soy en realidad,
si soy noche, o soy día,
si ruido, o tal vez melodía.
Si soy recuerdo, o soy olvido.
Quizás pueda ser presumiendo,
que no tengo nada, y que el río suena cuando está bravo, que los días de marzo, no se igualan a los de diciembre y que ya, sin tus brazos, hace frío, y se me escarcha el llanto.

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